domingo, 25 de abril de 2010

Mural

Todo el día la busqué
por las galerías
Finalmente estaba

detrás de un mural
La madre que alza al niño

Llevaba en mi mano
un papel tissue todo llorado
y un manojo de florcitas de plástico

Las enganché como pude y le pedí
por mis chicos
para que me los cuide.

¿Cómo tanta humanidad cabe en un alhajero de madera?

Al día siguiente
todos mis hijos cayeron enfermos
como cae de la nube el granizo

Tuve que maltratarlos
con medicinas, vapores
y golpes en la espalda

Es verdad,
mi madre siempre me quiso
a su manera
nada
complaciente.

Madre e hijo, Pablo Picasso

4 comentarios:

Andrea dijo...

qué hermoso, Mari, sencillamente me llegó al alma

Marisa do Brito Barrote dijo...

Gracias Amiga! A veces vuelve...

Cíclopa dijo...

Marisa, hermosa tu poesía.

Marisa do Brito Barrote dijo...

Gracias Natalia, tengo la misma opinión sobre tus poemas.